ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Sarah Gutiérrez Fotos Miguel Ángel Queralt, Sarah Gutiérrez
1. Introducción2. Más información3. Otros modelos4. Más productos
Ha llegado el invierno y con él , el frío, la lluvia y la nieve. Gracias a la cada vez más amplia gama de armas contra la climatología adversa que nos ofrecen las marcas, la llegada de la nieve no tiene por qué ser un impedimento.
La industria hace lo que tiene que hacer: crear tejidos térmicos que han convertido disfrutar de la moto de montaña en frío, en nieve y bajo la lluvia casi en un trámite. Pero nosotros, la parte usuaria del invento, tenemos que poner también de nuestra parte. Y tener claros unos conceptos que harán aún más rentable nuestra inversión...
VARIAS CAPAS MEJOR QUE UNA SOLA
El mejor aislante es el aire. No hay ninguno más eficaz, por eso las delgadas plumas de los pingüinos, por ejemplo, les protegen del frío glacial. Porque entre una y otra hay burbujas de aire. Cuantas más capas de aire coloquemos entre el exterior y nuestra piel, mejor. Los alpinistas saben muy bien que es mucho mejor llevar varias prendas delgadas que una sola muy gruesa. Tres capas interior transpirable, jersey o forro polar y chaqueta son lo más recomendable. La primera capa es la que toca la piel y mantiene el calor pero no evita la disipación. La segunda impide que el calor se disipe. Y la tercera permite la transpiración e impide la entrada de viento. La máxima debería ser, por tanto, mejor dos prendas delgadas que una sola de gruesa.
Cuantas más capas de aire coloquemos entre el exterior y nuestra piel, mejor. Los alpinistas saben muy bien que es mucho mejor llevar varias prendas delgadas que una sola muy gruesa. Y eso atañe también a las extremidades. Porque aunque todos tenemos tendencia a darle más importancia a la protección del pecho no en vano es la parte del cuerpo que recibe el “ataque” del vientolo cierto es la mayor parte del calor corporal se pierde por la cabeza y los pies. Nos compramos un casco más o menos sofisticado, nos preocupamos de que sea ligero, ergonómico... molón... y debajo le ponemos nuestra cabeza monda y lironda haga frío o haga calor.Y lo mismo podemos decir de las botas. Nos gastamos un dineral en la que es, probablemente, la pieza de equipamiento personal más cara... y los ponemos debajo un par de viejos calcetines de tenis. Y todo para acabar con la cabeza helada y los pies como témpanos, echando por tierra la inversión en chaquetas y ropa térmica. Desatender los pies es, sin duda, el error más frecuente y más grave entre los usuarios inexpertos. Un buen sotocasco y dos pares de calcetines delgados -mejor que un simple par de gruesos, por lo comentado de las capas de aire- son imprescindibles. Igual que un par de tubulares alrededor del cuello. Tampoco hay que dejarse llevar por el síndrome de la cebolla y caer en la tentación de embutirse en capas y capas de ropa. Nos limitará los movimientos, nos hará sudar y nos obligará a que botas y guantes vayan demasiado apretados. Además de ir incómodos, seguiremos pasando frío porque reducir el riego sanguíneo hace enfriarse antes las extremidades. Y otro tópico que hay que romper: la licra no abriga. De hecho no sirve absolutamente para nada, motociclísticamente hablando... El nylon no tiene ninguna capacidad de aislamiento y de hecho, es un excelente transmisor del frío.
No hay que dejarse llevar por el síndrome de la cebolla y caer en la tentación de embutirse en capas y capas de ropa. Nos limitará los movimientos, nos hará sudar y nos obligará a que botas y guantes vayan demasiado apretados.
Las chaquetas y pantalones son impermeables... pero los bordados y costuras no siempre. Conviene asegurarse de ello porque son una entrada de agua que pasa desapercibida y a través de la cual, poro a poro, va calando.
EN MARCHA O PARADO...
Nos habíamos quedado en que ir excesivamente abrigado es tan malo como irlo poco... como bien saben los congestionados niños a los que sus mamás obligan a jugar a la pelota en el patio con el abrigo puesto... aunque, desde el principio de los tiempos, ninguna madre parece darse por enterada de ello. Un poco más en serio, lo cierto es que llevar demasiada ropa es el otro error que más frecuentemente, rodando en invierno, cometen los más novatos. Camiseta, sudadera, forro polar, chaqueta con forro térmico... una verdadera sauna en la que, al cabo de 10 minutos de remar por una trialera, uno ya se estará bañando en sudor. Y sudar es garantía absoluta de pasar frío, mucho frío... porque el sudor se transforma en humedad al contacto con el aire frío y nos ataca directamente la piel.
No hay un único frío. Hay tres: el que sentiremos en movimiento, el que sentiremos en parado y el que sentiremos tras un buen rato de marcha.
Los especialistas en estas cuestiones aseguran que, yendo en moto, el movimiento del aire o el viento hace bajar aproximadamente entre dos o tres grados la sensación de frío respecto a la temperatura ambiente real. No hay, por tanto, un único frío. Hay tres: el que sentiremos en movimiento, el que sentiremos en parado y el que sentiremos tras un buen rato de marcha. Por eso los fabricantes hacen tanto hincapié en lo de “transpirable”... En ese sentido el algodón es desaconsejable ya que es un absorbente natural de humedad. Si nos fijamos en los profesionales del cross o del enduro, cuando les toca competir en entornos muy fríos nunca salen a correr extremadamente abrigados.
Lo justo para mantener la temperatura corporal... y poco más. Sus preparadores conocen perfectamente que la situación ideal para un piloto es aquella en la que, antes de partir, tenemos incluso un poquito -sólo un poquito- de fresco. El calor generado por el ejercicio nos hará estar a gusto... siempre que realmente hagamos ejercicio, claro. No todas las salidas invernales son igual de exigentes físicamente. Si la rodada no va a exigir demasiado esfuerzo, si nos vamos a limitar a estar más o menos cómodamente sentados sobre el asiento viendo los kilómetros pasar, entonces sí hay que compensar ese ejercicio que no vamos a hacer. Pero si sabemos que la jornada se presenta movida, llena de saltos, continuos movimientos...
AYUDAS QUÍMICAS Y MANTENIMIENTO...
Aceptamos como tal el carajillo que uno se mete a media mañana... siempre y cuando no haga saltar los dígitos del alcoholímetro... Y también cualquier sustancia que a uno le haga entrar en calor rápidamente y cuyo consumo no esté tipificado en el Código Penal. Pero la verdadera ayuda química la podemos encontrar, por ejemplo, en las tiendas de alpinismo o de aventura, donde venden unos sobres que al agitarse generan calor a través de una reacción química exotérmica. Es el mismo sistema que se utiliza, por ejemplo, en algunos vasos de café liofilizado rápido. Se pueden poner debajo de los guantes o en el interior de la bota o la sudadera... Su efecto dura unas tres horas y son muy eficaces para travesías trail pero, evidentemente nada adecuados para una práctica offroad más intensiva. Son un buen apoyo para los momentos de descanso. En cuanto al mantenimiento, lo realmente destacable de las prendas térmicas es eso... que lo necesitan. Son muy sensibles al calor y a los agentes químicos como los que tienen ciertos detergentes, por lo que hay que seguir al pie de la letra las indicaciones de lavado. Si no, la prenda se puede quedar absolutamente inutilizada... y no suelen ser baratas. Nada de soluciones medievales como ponerlas a secar sobre el radiador... Hay que controlar el buen estado de ajustes de cinturas, puños y perneras, cierres por velcro o cualquier otro sistema. Si no ajustan bien, el frío nos entrará por la manga o la pernera... Lo mismo podemos decir de las cremalleras...
1. Introducción2. Más información3. Otros modelos4. Más productos
Para identificar tus comentarios regístrate o accede si ya eres usuario.