Volver

Portada » Opinión » Editorial » BRINQUITOS

Etiquetas

excursiones   GPS   Montaña   moto de campo   quad  

BRINQUITOS

MotoTT nº 020

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Gonzalo De Martorell 

1. Editorial

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

Llevo ya un montón de editoriales escritos hablando de problemas del sector, jugarretas del gobierno, crisis del mercado, bajones deportivos y demás...
Por eso he decidido que ya no más por ahora. Que voy a darme un respiro y el gustazo de dedicar estas líneas -ahora que el verano ya asomar la nariz- a recordar, por si se nos ha olvidado entre tanta crítica, tanta limitación y tanto mal rollo, lo divertido que es esto de ir por la montaña en moto o en quad. Yo tengo ya tres excursiones preparadas con mis amiguetes por el Penedés, el Tarragonés y las tierras del Ebro. Para ser riguroso, dos son en moto y una en quad... pero tengo ya los waypoints metiditos en el GPS (Oziexplorer “ora pro nobis”) y, por supuesto, los restaurantes donde reponer fuerzas perfectamente elegidos...
Vamos, que me apetece horrores la aventurita esta de la señorita Pepis que me voy a montar. Si es con sol, estupendo y si es con lluvia, pues mejor... pero no me busquéis la segunda quincena de agosto que estaré dando brincos (bueno, brinquitos) por ahí...
Y digo “brinquitos” porque soy realmente penoso yendo en moto de campo. Vale, se supone que como Director de esta revista que soy no debería confesarlo... pero ¿para qué voy a engañar a nadie? Afortunadamente para los lectores tengo un equipo estupendo que sí sabe de verdad de qué va esto. Yo me limito a hacer lo que puedo desde mi condición de pelín paticorto -que las motos altas nunca nos lo ponen fácil- y a jurar que este invierno me pongo en forma y voy al gimnasio...
Llegué muy, muy tarde a la rueda de tacos. Tras veinticinco años de asfalto, la tierra sigue siendo un elemento que mi cerebro de motero de carretera asocia inmediatamente a peligro... así que mientras conduzco el “coco” está continuamente encendiéndome luces de alarma. Cada travesía campestre se convierte en una lucha contra el instinto motociclista de supervivencia, lo cual supongo es perfectamente normal en esta fase de aprendizaje aunque uno ya pasa de los cuarenta y las caídas -aunque sean leves- acaban pasando factura al final del día.
De todos modos, he aprendido a divertirme yendo a mi ritmo (de acuerdo, más parado que una rata de escayola... pero es que ese es el mío...), no haciéndome el machito pasando por lugares que me superan, preguntando con humildad a quién sabe más... y tragando aún con más humildad el polvo de quienes me adelantan. ¡Qué le vamos a hacer! Nadie nace enseñado...
Además, el mal/buen rato compensa. Nada transmite más fraternidad que la moto; a su rueda han nacido amistades entrañables que probablemente no hubieran podido fraguarse de ningún otro modo. Y ni siquiera un alma poco sensible como la mía puede, en ocasiones, sustraerse a la belleza de determinados paisajes de esos a los que sólo se llega en moto.
Claro que mi alma poco sensible tampoco se sustrae -es verdad- a determinados almuerzos altamente energéticos... aunque no vamos a ensuciar este bucólico relato con algo tan prosaico como la “butifarra amb mongetes” o un par de huevos fritos. ¿O sí?...
En resumen, que si esto de las motos de montaña y los quads es divertido hasta para un piernas como yo... no quiero ni imaginar cómo debe serlo para quienes, además, saber conducirlas bien...

¡¡¡Buenas excursiones a todos!!!

1. Editorial

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (90 votos)



Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones

© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab