ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Pol Ribas Fotos Diego Sperani
En época de motores tapados por razones de respeto acústico, llegan a la redacción de Moto TT dos máquinas en su estado puro y original que aseguran sensaciones fuertes y chutes de adrenalina, una naranja mecánica europea y un pepino verde nipón. Toca exprimir tan suculentas frutas y comparar de qué es capaz cada una.
Estamos ante dos de las motos más vendidas, que juntamente con alguna otra japonesa, son de las monturas más vistas por los trazados de nuestro país. Se trata de dos motos que sólo se parecen en lo redondo de sus ruedas, por lo que en esta comparativa podremos analizar los pros y los contras de las casi opuestas soluciones mecánicas y de parte ciclo que adoptan estas dos y medio con motores de 4t.
ESTÉTICA FULL EQUIP
Perdón, algo sí que comparten estas dos crosseras, una imagen impactante. Las dos recurren al negro, montando aros de llanta pintados en este color que, aparte de ser atractivo, disimula bastante los típicos rayazos en la plástica. Siguiendo la tradición que reina en la firma KTM, la 250 SX-F presenta una línea muy agresiva con plásticos “afilados” y sigue fardando de tener la línea más innovadora. Por el contrario, la Kawa conserva formas tradicionales pero puestas al día, con la aportación del color negro que juntamente con el verde corporativo de la marca japonesa predomina en toda la plástica.
BASTIDORES, ¿ERES DE ACERO O TE VA MÁS EL ALUMINIO?
Quizás es la principal característica que hace de estas dos motos casi dos polos opuestos en cuanto a comportamiento. Ninguna es mucho peor ni mucho mejor, sino que son totalmente diferentes. La montura austriaca monta un chasis de acero por lo que aunque sea un material más pesado y penalice al peso total de la montura, se trata de un chasis de unas dimensiones perfectas. Los tubos que forman la estructura del bastidor de la KTM no se notan en ningún momento del pilotaje, por lo que hacen de la naranja una moto de dimensiones más pequeñas que su competidora en este comparativo.
Al ser más compacta la KTM se comporta como un juguete al subirte a ella, ya que el control sobre una moto de unas dimensiones menores siempre es mayor y se posiciona como una opción más que aconsejable si se trata de un piloto de poca estatura. Por el contrario, la Kawa, como todas la japonesas, monta un chasis doble viga realizado en aluminio. Los acabados del bastidor de la Kawa son de gran calidad, así como la fundición de los tubos principales. El aluminio se deja llevar más por el aire debido a su mayor ligereza, pero nos tendremos que habituar a sentir las vigas laterales en nuestras piernas que, si bien hacen ganar volumen a la moto, también nos ayudarán a sentirla y poder acompañarla con las piernas en los cambios de dirección o peraltes cerrados.
LAS NOVEDADES
No nos encontramos ante dos monturas totalmente nuevas, sino que en KTM confían casi en la misma montura del año anterior que tantas alegrías le ha reportado a la marca de Mattighoffen con pequeñísimos retoques. En Kawsaki se han centrado en tratar de acabar de poner a punto la moto de ’07 que ya partía de una buena base y para ello se ha cambiado el cárter, que es ahora más resistente, y se han cambiado los anclajes del motor, varía la rigidez del movimiento de torsión del chasis alumínico y dispone de un nuevo asiento más bajo en la parte posterior.
DOS MOTORES PUNTEROS
Es en este apartado donde tanto la Kawa como la KTM dejan atrás a todas sus competidoras. Ya conocíamos el carácter vigoroso de los dos motores, pero una vez más el RC4 de la marca austriaca y el corazón de la verde nos vuelven a sorprender. Los dos son propulsores de configuración DOHC y 4 válvulas y de 249 cc. el de la KX-F y 248,6 cc. el de la SX-F para ser exactos.
El motor de la KTM sorprende en casi toda la curva de potencia, pero es sobre todo en altos donde el motor parece tener una estirada interminable y que conjugada con unos bajos efectivos y un freno motor útil, hacen cogerle enseguida el truco para poder exprimir el motor a tope. Las recuperaciones también son un punto fuerte del aplaudido motor RC4, con el que al acostumbrarse al cambio algo peculiar de la moto naranja, es un motor de lo mejorcito de su clase. En la Kawasaki nos encontramos con un propulsor muy explosivo con el que tendrán que tomárselo con calma pilotos noveles.
El motor de la KX-F que monta carburador Keihin de 47 mm (Keihin 39 en la KTM) sube de vueltas con una velocidad vertiginosa. A la mínima expresión de la mano del acelerador la Kawa responde con una patada ejemplar en bajos y una evolución perfecta hasta llegar a la parte de altas revoluciones donde no estira tanto como la KTM.
COMPLEMENTOS
También en los complementos como frenos y suspensiones estas dos crosseras son la noche y el día. En cuanto al grupo de frenada en la firma naranja se sigue confiando en Brembo, combinados con discos de 260 delante y 220 atrás. La frenada de la KTM es una frenada tranquila y bastante precisa, pero un poco más de mordiente le sentaría de fábula. Importante también recordar que en cuanto al embrague la KTM monta un equipo hidráulico también suministrado por Brembo y que funcionó perfectamente y muy suave.
En Kawasaki se confía en Nissin para detener la KXF de cuarto de litro juntamente con discos de 250 delante y 240 en el tren trasero. Los frenos, ya probados con anterioridad, deberían ser efectivos, pero nos encontramos con un muy débil freno delantero en la unidad de pruebas que dispusimos.
En cuanto a las suspensiones, la historia sigue. WP para la imponente KTM con el sistema sin bieletas PDS como amortiguador trasero, y Showa para la japonesa, siendo el comportamiento de las Showa el más efectivo en casi todos los terrenos.
¿CARA O CRUZ?
Y hasta aquí, riders o futuros riders, el comparativo de estas dos máquinas punteras de la categoría del 250 4t. Valorad cada una y decidiros por cara o cruz de entre las dos caras más preciadas en su categoría.
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