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  • Prumm y Lancelot, las dos grandes favoritas....
  •  Los tres campeones del Mundo 2008. ...
  • Livia Lancelot momentos antes de la salida. ...
  • Livia pudo conservar el subcampeonato pese a lesio...
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WOMEN'S WORLD CUP: MUNDIAL, AL FIN

WOMEN'S WORLD CUP: MUNDIAL, AL FIN

MotoTT nº 017

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Sarah Gutiérrez  Fotos  Miguel Ángel Queralt,  Sarah Gutiérrez 

1. Introducción

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Hace unos años la chica que soñaba con ser Campeona del Mundo de Motocross podía ser tachada, como poco, de ilusa. Pero hoy no sólo se puede soñar con ello, sino que se puede conseguir...

Lejos de los titubeantes pasos de un principiante, la Women’s World Cup, con tan sólo tres años de vida, se muestra segura y avanza con paso firme a un futuro prometedor. Si hace tan sólo tres temporadas el certamen se disputaba únicamente a una carrera –algo lógico si tenemos en cuenta que Youthstream y la FIM no sabían con qué respuesta se encontrarían-, la que está a punto de empezar, la cuarta temporada, se disputará a cinco pruebas y nada menos que convertida ya en Campeonato del Mundo, todo un lujo pero también un importante reto. Pero vayamos por partes…
Muchos de los que estáis leyendo estas líneas os preguntaréis que de dónde sale esto del motocross femenino, y es que aunque –por desgracia- en este país no hay un amplio colectivo de mujeres que practican el motocross (tal vez haya más de las que parece, pero no hay certámenes que las agrupen…), la situación en otros países es completamente diferente y se convocan campeonatos nacionales femeninos –algunos países los han vuelto a convocar tras ver el éxito de la Copaque nutren buena parte de la parrilla de la Women’s World Cup. Una vez aclarado esto no estaría de más disipar los siempre odiosos tópicos de “chicas guerreras”, “bichos raros” y también aquel que dice “si hace motocross no puede ser femenina”.
Katherine, Livia, Larissa, Maria… todas, absolutamente todas, son chicas normales y corrientes, con las que puedes conversar sobre cualquier tema, que también se preocupan por su imagen, como cualquier chica de 18 años, y a las que además, les gusta el motocross. Eso sí, mejor que no se te ocurra retarlas en la pista porque entonces estás perdido…

EN EL CIRCUITO
Ya el año pasado equipos y patrocinadores empezaron a ver tímidamente en estas chicas un nuevo camino que explorar y este año dos de las favoritas al título, Katherine Prumm y Livia Lancelot, estaban enmarcadas en dos equipos de reconocido prestigio, el Kawasaki Molson y el Kawasaki GPKR respectivamente. Pero exceptuando estos dos casos aislados, el paddock de mujeres era, eminentemente, un paddock de aspecto más amateur. Para una mujer es francamente estimulante ver a todas estas chicas trabajando en sus motos mientras paseas por el paddock; un paseo, por cierto, muy recomendable para todos aquellos que aún piensan que el motocross debería ser un deporte sólo para hombres. Pero al mismo tiempo puedes ver la necesidad de que tanto marcas como industria respalden el proyecto si queremos que la categoría crezca.
Como periodista y fotógrafo he estado siguiendo el motocross durante varios años, pero varias circunstancias no me habían permitido coincidir con ninguna carrera de la Women’s World Cup antes de la cita inaugural de 2007 en Teutschenthal. El primer contacto con el certamen fue francamente impactante, y es que ver cómo estas chicas corren en el mismo trazado que los pilotos del Mundial es impresionante. Hay algo de diferencia, por descontado, pero el nivel es verdaderamente bueno, doy fe. Saltos, curvas y salidas, nada cambia para ellas en los circuitos, y cuando tienes el placer de seguir todo el certamen puedes apreciar la evolución y la mejora en el nivel de las pilotos a cada carrera que pasa. En la profunda arena de Lierop las mujeres dieron una lección a todos aquellos que pensaban que la arena sería un infierno para la Women’s Cup.
Fue duro, pero no sólo salvaron el obstáculo, sino que ofrecieron buenas luchas en la última carrera de la Copa del Mundo. ¿Y qué hay del nivel de pilotaje? Es cierto que hay un gran salto entre las pilotos Top y las últimas, tal vez más evidente que en las categorías masculinas, pero también es verdad que la mayoría de estas chicas el lunes siguiente tienen que ir al colegio o a trabajar. En la parrilla de salida de la WWC hay muchas circunstancias diferentes, pero hay un punto en común: la ilusión. La puedes ver en sus caras y también la puedes sentir caminando por el paddock. La mayoría de ellas no están acostumbradas a las cámaras y a las entrevistas, pero una vez que se ajustan el casco sólo piensan en correr y en disfrutar encima de la moto.

TRES CARRERAS, TRES LÍDERES
Una vez dentro de la pista y a nivel puramente deportivo, no hace falta decir que con tres pruebas la Copa ganó credibilidad, pues ya no sólo es necesaria la buena suerte para ganar el título. La regularidad empezó a tomar relevancia aunque no toda la que debiera, pero en 2008, con cinco pruebas calendadas, prácticamente podremos hablar de un campeonato normal, y esto beneficiará a todas y cada una de las aspirantes al título, que no serán pocas. No sabemos si el campeonato que está a punto de empezar tendrá tantos cambios de líder como en 2007, donde tres pilotos ostentaron el liderato, pero seguro que emoción no le faltará y la creciente popularidad del certamen cada vez atrae a un mayor número de chicas.
La actual campeona del mundo, la neozelandesa Katherine Prumm, intentará revalidar por tercer año consecutivo el título, pero la francesa Livia Lancelot (subcampeona en los dos últimos años) no se lo pondrá fácil. Stefi Laier, intentará recuperar el cetro después de dos años sin suerte (la pasada temporada sufrió una lesión que la dejó sin opciones) y también intentará darles caza Elin Mann, que también se lesionó en 2007. Pero tras ellas una emergente generación de jovencísimas pilotos (tanto que algunas debutaron el año pasado porque hace dos su edad no les permitía competir) aprieta con fuerza. Así lo demostraron la pasada temporada. ¿Sus nombres? Franke, Kane, Papenmeier…
La primera, alemana, acabó tercera en 2007 en su año de debut, mientras que la irlandesa Kane, también una quinceañera, despuntó en Lierop y ya ha fichado por un equipo inglés de Suzuki que le permita disputar todas las pruebas en 2008. Papenmeier, por su parte, fue la primera líder del certamen y destacó por su técnico y efectivo pilotaje. Ellas son sólo algunas de las pilotos que pueden dar que hablar esta temporada pero no nos cabe duda de que a medida que el campeonato crezca también lo hará el número y la calidad de sus pilotos.

CRECE EL INTERÉS
El éxito de la pasada edición de la Women’s World Cup salta a la vista, y no sólo por las increíbles carreras que se vivieron, sino por el creciente interés por la categoría por parte tanto de prensa como de Youthstream y la FIM. Éstos no sólo se han limitado a incrementar a cinco el número de carreras para 2008, sino que han elevado a la categoría de Campeonato lo que hasta ahora era Copa. Además, han fichado a la expiloto Stefy Bau para que se encargue del certamen, que pretenden que llegue a convertirse en un Mundial completamente normalizado en pocos años.
Una clara apuesta que ahora sólo necesitará el respaldo de marcas y equipos para que el motocross femenino se consolide no sólo en el calendario, sino también entre las propias mujeres. Por el momento, una muestra de que el interés está creciendo es el baile de fichajes. El más destacado de ellos es sin duda el de Katherine Prumm, la actual campeona, por Yamaha. Pero tras el fichaje hay algo más: Katherine se plantea la temporada 2008 de un modo 100% profesional: se instalará en Bélgica durante la época de carreras y recibirá el apoyo de un equipo mundialista, el Van Beers. Algo normal, pensaremos muchos…
Pues no, y es que hasta este año Prumm se desplazaba desde las antípodas para cada carrera -más de treinta horas de viaje, que se dicen rápido-. Puede parecer un detalle insignificante, pero sinceramente creo que estamos delante de un paso de gigante; un paso que permite a la campeona del mundo dejar atrás la vida de “amateur” para convertirse en profesional del motocross. Éste, el de profesionalizarse, debe ser el camino a seguir por el motocross femenino y éste, esperemos, será el rumbo que poco a poco irán tomando las pilotos más destacadas.

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